“Entre
Fosas y Esperanzas”
Tenis Blancos
Con apenas 19 años, Merani cargaba en sus pies unos tenis
blancos llenos de ilusión y la promesa de aliviar el peso que su madre llevaba
en el corazón. Salió temprano, con la brisa fresca del amanecer colándose entre
sus sueños de cortar fresas y duraznos bajo el sol de Jalisco, sin imaginar que
ese viaje sería su último abrazo a la vida. Su voz llegó cálida y confiada en
un mensaje: “Ya llegué, me esperan”, antes de desvanecerse en un silencio tan
profundo que desgarró a su familia. Meses después, sus pertenencias aparecieron
esparcidas en Rancho Teuchitlán —los mismos tenis que estrenó con esperanza—
recordándonos que lo que buscaban no era más que un futuro, y lo único que
encontraron fue la crueldad de su ausencia.
Partiste con la ilusión bordada en los cordones,
tenis blancos como promesa de un mañana florecido.
Querías cortar fresas, duraznos —no alas—,
llenar la tierra de tus sueños y la mesa de tu madre.
Tu último mensaje fue un puente tendido al futuro:
“Ya llegué, me esperan”.
Pero el camino se quebró en silencio
y el eco de tu voz se perdió en la nada.
Afuera del Rancho Teuchitlán quedaron tus pertenencias:
el blanco de tus tenis, tu blusa como un suspiro,
la Biblia que abrazaba tus esperanzas,
la maleta cargada de promesas sin destino.
Encontrarte fue hallar el hueco de tu ausencia,
la crueldad de un final que no pediste.
Merani, tus alas fueron cercenadas antes de volar,
pero tu paso —aunque detenido—
marca para siempre la urgencia de justicia.
Trovador del Alba (marzo 2025)
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