sábado, 19 de abril de 2025

 





🐾 El Último Deseo de los que Nunca nos Fallaron

No saben lo que es la muerte.
Solo sienten que algo se apaga dentro.
Pero aún entonces, buscan con la mirada.
Buscan a quien amaron sin condiciones.
Buscan a su humano.

Y aunque no puedan decirlo,
hay un último deseo que todos comparten:
No te vayas. Quédate conmigo. Hasta el final.

Porque tú fuiste su mundo entero.
Fuiste su juego, su refugio, su fiesta diaria.
Y ahora que el cuerpo se rinde,
ellos no quieren otra cosa que tu voz,
tu olor, tu mano sobre el lomo.

No los dejes morir entre manos extrañas,
en una sala que huele a desinfectante,
bajo luces que nunca supieron de caricias.

Sé valiente por ellos.
Devuélveles un poco de lo mucho que te dieron.
Y cuando llegue el momento, no mires al suelo.
Míralos a los ojos…
y quédate.

Porque lo único que piden
es que no los dejes solos
en el momento en que más miedo tienen.

Y eso, amigo,
eso no es un deber.
Eso es el último acto de amor.


Trovador del Alba 

 



🐾 El Último Deseo de Kaiser
Para un guerrero joven que partió sin aviso, pero no sin amor.

No supo lo que pasaba.
Solo supo que algo dentro se apagaba
más rápido de lo que tú, Rafa, podías entender.
No hubo tiempo para viejos rituales.
No hubo canas, ni achaques…
solo una ausencia inesperada que dejó un eco de ladrido en la memoria.

Pero, aun así, en medio de ese desconcierto,
te buscó con la mirada.
Porque tú eras su manada.
Su misión.
Su casa.

Con esos ojos leales que tantas veces te siguieron sin dudar,
te preguntó, sin palabras,
si ibas a quedarte.

Y tú, aunque el corazón se te rompía, te quedaste.
No podías regalarle más años…
pero sí podías regalarle el consuelo de tu voz,
el peso de tu mano sobre el lomo,
y la certeza de que no se iría solo.

Ese fue su último deseo.
No un milagro.
No una segunda oportunidad.
Solo eso: que estuvieras.

Y tú estuviste, aunque doliera más que cualquier despedida.
Porque así son los valientes:
se quedan para que quien parte no tenga miedo.

Kaiser se fue sabiendo que seguías ahí.
Y aunque la vida fue corta,
el amor no lo fue.


Trovador del Alba

 

🌀 El Guardián del Caos

No nació en un bosque ni en un sueño.
Nació en el estómago del trueno,
cuando los dioses discutían de arte
y alguien derramó tinta sobre el viento.

Es un alebrije.
No pregunta de dónde viene.
No pide permiso para rugir.

Tiene garras de juicio,
alas de rebeldía,
lengua de incendio
y ojos que vieron lo que nadie se atrevió a mirar.

Dicen que aparece cuando el orden se vuelve mentira,
cuando lo correcto mata lo vivo,
cuando lo gris invade lo sagrado.

Entonces ruge.
Pinta el aire con su furia de colores imposibles.
Y recuerda al mundo que el caos también puede ser bello.

No es monstruo.
Es memoria.

No es fiera.
Es frontera.

No viene a destruir...
viene a despertar.

 Trovador del Alba 

 

🦋 Cada Mañana una Alas Diferente

Hay amores que se aprenden como rutas,
y otros, como Gabriela, que se intuyen como alas.

Treinta y dos años, y no termino de saber
si duerme una bruja, una niña, o una filósofa a mi lado.
Lo cierto es que cuando despierta,
la casa cambia de color.

Hay mañanas en que ríe como si el mundo empezara,
y otras donde guarda silencios
que solo las mariposas podrían entender.

Porque ella no camina...
Planea.
No se queda...
reposa.

Y cuando me dice que se siente mariposa,
entiendo que el amor no es la certeza de un nido,
sino la celebración de un vuelo.
Y que vivir con ella
es amanecer sin mapa,
pero con el corazón abierto como una flor sin miedo.

Yo no sé quién me acompaña cada día.
Pero sé que, venga quien venga,
llevará su nombre
y tendrá sus alas.

Trovador del alba

domingo, 13 de abril de 2025

 

🌹 A Gabriela, después de 34 años de amor

Han pasado 34 años desde que nos elegimos,
y cada día que pasa sigo apostando por ti.
En cada abrazo, como el de esta foto,
me recuerdas que el amor también se ve en lo sencillo:
en tu mano sobre mi hombro,
en tu risa que calma,
en tu fuerza que siempre me guía.

Todo lo que hago —lo sabes bien—
lo hago por ti.
Por nosotros.
Porque tú eres mi refugio, mi memoria,
mi presente... y lo mejor que me ha pasado.

Gracias por caminar conmigo,
por tu paciencia, tu ternura,
y por esa mirada que nunca deja de encontrarme.

Te amo, Gabriela.

Trovador del Alba

jueves, 10 de abril de 2025


  Entre Patas y Palabras

In Memoriam – La Guardia Eterna

Un día partieron,
uno a uno, en silencio,
como buenos guardianes que saben retirarse
cuando la misión está cumplida.

Bonno, el primero.
Saddam, el firme.
Bugus, el sereno.
Kaisser, el noble.
Katrina, la dulce.
Loba, la fuerza discreta.

Ya no corren por el campo,
ni ladran al viento,
ni vigilan nuestras espaldas con mirada atenta.
Pero aún los siento.

Están ahí, en cada paso,
en cada sombra que me sigue,
en cada ladrido imaginario que mi memoria reproduce
como eco fiel del amor que no se apaga.

Quiero pensar —y lo creo con todo el corazón—
que me esperan.
Que cuando cruce ese umbral que no tiene nombre,
me recibirán como siempre:
con patas alegres, hocicos al aire,
y esa lealtad que ni la muerte rompe.

Sí…
triste, pero contento.
Porque no se han ido.
Solo me están guardando el lugar.

Trovador del Alba 


 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Momentos Inolvidables: La Manada Completa

Hay días que no se planean,
pero terminan marcando la historia de una vida.

Aquí estamos todos.
Yo, mi hija —heredera de miradas y ternura—,
mis compañeros de jornada,
y ellos: Saddam, Katrina, Kaisser y Loba.
Padre y madre, hijos de pelaje noble,
latidos que se entienden sin hablar.

No es una foto.
Es un momento suspendido en la memoria,
donde el amor y el trabajo se mezclan con respeto, juego y vigilancia.

Esta fue la familia que elegí y me eligió.
Y cada ladrido, cada paso junto a ellos,
es una historia que no cabe en palabras,
pero sí en la mirada de quienes compartieron esta manada.

Porque al final, los mejores recuerdos no se inventan.
Se viven.

Y este…
fue uno de esos.

Trovador del Alba


 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Bonno: Camino a la Guardia Eterna

Ese día no ladró.
Solo miró al horizonte como si escuchara un llamado
que ni yo, ni nadie más, podía oír.

Bonno no murió.
Se despidió en silencio, como hacen los valientes.
Acostado sobre la tierra, la misma que un día defendió,
como si su cuerpo aún cuidara… aunque su alma ya caminara lejos.

No hubo drama.
Solo dignidad.

Yo quise quedarme ahí,
un rato más.
Tal vez para entender.
Tal vez para no soltar.

Y mientras la cadena brillaba al sol como un recuerdo,
él ya no pertenecía a este lado de la cerca.
Bonno había cruzado.
Y yo me quedé un poco más solo…
pero para siempre acompañado.

Trovador del Alba


 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Bonno y Yo: Mi Primer Cómplice

Antes de que llegaran los otros,
estuvo él.
Antes de entender lo que era la lealtad sin condiciones,
Bonno ya me lo estaba enseñando.

Firme. Silencioso.
Como si supiera que su presencia bastaba
para que todo lo demás encontrara orden.

Él no fue un perro más.
Fue el primero que me eligió sin dudar.
Y yo, de traje y corbata,
descubrí que los vínculos más verdaderos
no necesitan ceremonia.

Bonno me cuidó cuando yo aún no sabía cómo cuidar.
Me leyó antes de que yo aprendiera a interpretar miradas.
Y desde entonces, todo compañero que vino después
fue, en algún sentido,
su legado.

Trovador del Alba

 


 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Saddam y Yo: Sincronía

No caminábamos.
Flotábamos sobre el verde,
dibujando juntos un trayecto sin mapa
pero con destino compartido.

No fue ensayo ni pose.
Fue ese raro momento en que dos cuerpos respiran igual,
dos voluntades deciden avanzar,
y el mundo deja de ser ruido para convertirse en pacto.

Saddam no iba delante ni detrás.
Iba al lado.
Y yo no lo guiaba.
Solo lo acompañaba.

Porque cuando hay sincronía,
ya no hace falta decir quién sigue a quién.
Solo se camina. Y se confía.

Trovador del Alba

 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Saddam

Había algo en su postura que no pedía permiso,
ni tampoco perdón.
Saddam no se sentaba, se plantaba.
Como quien sabe que su lugar no se discute, se honra.

La sombra jugaba con su silueta,
pero él, firme, iluminaba con su sola presencia.
Miraba al frente, pero siempre pendiente de ti.
Porque hay perros que obedecen,
y hay otros que protegen incluso cuando no se les pide.

Saddam era de esos.
No fue mascota. Fue centinela, fue compañero.
Y sobre todo, fue ley silenciosa en cada paso que diste.

Trovador del Alba




🐾 Entre Patas y Palabras

 – Kaisser, Katrina y Yo… otro momento espectacular

No hacíamos nada y, sin embargo, lo teníamos todo.
Tres cuerpos sobre el concreto,
tres almas unidas por la confianza,
tres corazones latiendo al mismo ritmo de la quietud.

No entrenábamos.
No jugábamos.
No posábamos.
Solo estábamos.

Y a veces, estar es el acto más poderoso que compartimos con quienes amamos.
Ni mandos, ni trucos, ni ladridos.
Solo ese hilo invisible que nos une:
la certeza de que la manada no se busca,
se encuentra…
y se cuida.

Trovador del Alba

 


 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Kaisser, Katrina y Yo

No sé si fue la mañana o el momento,
pero algo en nosotros se alineó.
Kaisser a la izquierda, Katrina a la derecha,
y yo al medio: no como líder, sino como uno más del equipo.

Los tres mirando a distinto punto,
pero sabiendo que el centro no era el lugar,
sino el lazo.

Porque cuando abrazas con los brazos,
pero también con la historia,
ya no eres dueño ni entrenador:
eres parte de la manada.

Y en esa pausa sobre los escalones,
nos dijimos con el cuerpo lo que el alma ya sabía:
Aquí estamos. Juntos. Siempre.

Trovador del Alba


 

🐾 Entre Patas y Palabras

– Bugus y Yo

 

No había prisa.

El mundo podía esperar.

Bugus se sentó, yo me incliné,

y en ese breve instante nos dijimos que todo estaba bien.

 

No hacía falta entrenar más, ni dar órdenes.

Sólo estar.

Y estar juntos.

 

Porque la verdadera confianza no se impone,

se construye con presencia,

con silencios compartidos en la misma dirección.

 

Él, con la lengua fuera.

Yo, con el alma tranquila.

Y ambos, en paz.


Trovador del Alba

 



🐾 Entre Patas y Palabras

– Kaisser y Yo

 

No hizo falta que dijéramos nada.

Su cabeza encajada en mi hombro

y mis dedos firmes sobre su cuello

eran suficiente lenguaje.

 

Él mira al frente, como si supiera que el mundo necesita estar vigilado.

Yo lo acompaño, sabiendo que no hay mejor aliado

que aquel que no traiciona, ni juzga,

ni se va.

 

Hay amistades que ladran con la mirada

y abrazan sin levantar la pata.

Kaisser es de esos.


Trovador del Alba

 







🐾 Entre Patas y Palabras

 Saddam y Yo

 

No hacía falta gritar.

La orden flotó en el aire, y él ya sabía qué hacer.

Un gesto, una mirada, una intención clara:

y el salto no fue obediencia, fue complicidad.

 

Porque entrenar no es domar.

Es crear un lenguaje sin ruido,

donde el respeto se construye con paciencia,

y la lealtad se mide en segundos de atención plena.

 

Yo apunté con el dedo.

Saddam respondió con el alma.


Trovador del Alva

 

 


🐾 Entre Patas y Palabras

El guardián del silencio

 

No dice nada, pero lo sabe todo.

Toby se asoma detrás del hombro,

como si cuidara no solo la casa,

sino también los pensamientos que se escapan en voz baja.

 

Hay una complicidad que no necesita palabras,

una lealtad que se escribe con mirada firme

y silencios compartidos entre ladridos que nunca hacen falta.

 

Yo enfrento al mundo.

Él, lo vigila por mí.

Trovador del Alva 

 


🐾 Entre Patas y Palabras

Confianza sin palabras

 

La niña se sentó sin miedo junto al gigante.

No lo medía por su tamaño, sino por su alma.

Su manita descansó sobre el lomo del guardián,

como si supiera —sin que nadie se lo dijera—

que la fuerza más noble es la que se deja tocar.

 

Él, el centinela de cuatro patas,

no necesitaba mirar a los lados.

Sabía que mientras ella estuviera ahí,

el mundo estaba en orden.

No ladró, no gruñó, no se movió.

Solo estuvo.

 

Y en ese "estar"

se dijeron todo lo que hacía falta.


Trovador del Alba

 


🐾 Entre Patas y Palabras

"Compañeros en la espera"

 

Dos sombras se funden frente al cristal,

un perro y un gato, en vigilia leal.

La noche los cubre, callados los dos,

mirando hacia afuera... ¿esperan a Dios?

 

Tal vez a un amigo, tal vez el azar,

o sólo el misterio que empieza al mirar.

No hay ladrido, maullido, ni prisa en su andar,

sólo el tiempo y la calma dispuestos a estar.

miércoles, 9 de abril de 2025

 




Micro Ficción: Rafa Moya

 "Aunque la vida me desafíe “


El despertador sonó tarde, la cafetera no funcionó y la noticia en la radio hablaba de tormentas. Al salir, se mojó hasta el alma. Pero en el reflejo de un charco, se vio sonriendo.
Se ajustó el abrigo, levantó la mirada y murmuró:


—Aunque la vida me desafíe… buen día, carajo.

martes, 8 de abril de 2025

 



Micro Ficción: Rafa Moya

 

La Altura del Esfuerzo

 

"Se burlaron de sus sueños.

Años después, los vio desde su oficina con vista al mundo

. No por venganza, sino por disciplina.

Porque mientras ellos hablaban, él avanzaba."

lunes, 7 de abril de 2025

 

✍️ A Tientas de Palabras: Microficciones para leer con el alma

Hay historias que no necesitan muchas páginas.

A veces, basta una línea para abrir una herida, encender una risa, o revivir una memoria.

Esta sección reúne microficciones que caminan a tientas, sin linterna, pero con la intuición encendida.

Cada texto es una chispa breve, un susurro narrativo que invita a detenerse.

Algunos hablarán de reencuentros, otros de pérdidas, absurdos, silencios, resistencias, o epifanías mínimas.

Aquí, las palabras se buscan, tropiezan y a veces aciertan, como quien tantea una pared oscura esperando encontrar la salida... o el sentido.

No hay mapas. Solo fragmentos.

Instantes narrados con la mínima cantidad de palabras necesarias para no desaparecer.

 

✍️ A Tientas de Palabras: Microficciones del Reencuentro

A veces, las grandes historias caben en un suspiro.

Una mirada, una puerta que se abre, una presencia que regresa cuando ya no se esperaba.

En estas microficciones no hay nombres, solo emociones suspendidas.

Porque todos, en algún momento, hemos esperado —con los ojos, con la memoria o con el corazón— el regreso de algo o alguien que se fue.

Esta sección es un intento de acariciar esos instantes:

·       los que duelen, los que sanan,

·       los que no se olvidan, aunque el tiempo pase.

·       Aquí, el silencio también habla.

·       Y las palabras, aunque breves, tocan hondo.

domingo, 6 de abril de 2025

 




"Nunca más" Micro Ficción 

¿Y si la vida no quiere que vuelvas a ver a alguien?
Tal vez no es castigo...
Tal vez es su forma de decirte
que ese capítulo no se reescribe,
que el eco es suficiente,
y que a veces recordar es más fiel
que volver a mirar.

Trovador del Alba 


 

"Zona intermedia" - Micro Ficción

 

No podemos ser algo serio.

Pero tampoco podemos ser solo amigos.

Así que fuimos lo que no se nombra,

lo que se busca en canciones tristes,

lo que no cabe en etiquetas.

Éramos ese lugar

donde el corazón se queda

cuando no sabe si irse...

o volver a intentar.

Trovador del Alba


 

"Un poquito" Micro ficción

 

Tal vez nunca fuimos el destino.

Ni el final.

Ni siquiera el capítulo largo.

Pero fuiste una página tan sincera,

que, aun cerrando el libro,

sigo leyéndote con gratitud.

Trovador del Alba


 

"El logo" – Micro ficción

 

No era una palabra.

Solo una "i" que se mantenía firme

y una "r" que bailaba como si supiera volar.

Nadie más lo entendía,

pero para nosotros era todo:

un pacto sin firma,

una promesa en forma de trazo.

A veces pienso que fuimos eso:

una firma incompleta...

pero inolvidable.

Trovador del Alba

 



"Puertas"

Había puesto candado a la risa,
cerradura doble a los afectos,
y una tranca emocional en cada intento.
No quería más visitas.
No más promesas.
Hasta que alguien no preguntó si podía entrar.
Solo se sentó, ahí, cerca.
Y con su silencio
me enseñó otra vez a abrir la puerta por dentro.

Trovador del Alba 

Nota: Pasillo del Universal 1992  " Tienes novia -No y Tu?

 




"Voy a soñarte"- Microhistoria  

Voy a soñarte tanto,
que un día vas a despertar conmigo.
Sin preguntas, sin relojes.
Solo tú, abriendo los ojos en mi mundo
como si siempre hubieras estado ahí.
Y cuando mi voz te parezca familiar,
entenderás que los sueños también saben esperar.

Trovador del Alba 

 





"Mírame así" – microficción

Se cruzaron en la fila del café.
Los años no dijeron nada.
Él sonrió apenas.
Ella bajó la mirada.
Pero antes de irse, lo miró...
como si todo lo que fueron
aún viviera en sus ojos.
Y él entendió:
no hacía falta decir nada.

Trovador del Alba

 



"Si nos volviéramos a ver, no digas nada... simplemente mírame así, como si el tiempo no hubiera pasado y todo estuviera dicho en tus ojos."

Trovador del Alba 

 

"Mírame así"

 

Si nos volviéramos a ver,

no digas nada...

simplemente mírame así,

como si el tiempo no hubiera pasado,

como si el silencio llevara tu voz

envuelta en la brisa.

 

No expliques dónde estuviste,

ni cuántos inviernos habitaste sin mí,

ni a quién le sonreíste en las tardes largas.

Solo quédate ahí,

en ese instante suspendido

donde aún somos posible.

 

Mírame como antes,

cuando las miradas bastaban

para prometer el universo.

Déjame leer en tus ojos

las cartas no enviadas,

los sueños a medias,

las despedidas que no dijimos.

 

Tal vez no volvamos a cruzarnos,

o tal vez sí...

pero si sucede,

no traigas palabras,

ni excusas, ni promesas.

Solo mírame así,

como si todo lo que fuimos

nunca se hubiera ido.


Trovador del Alba 

  A veces aún te extraño Hay días que pasan sin ruido sin nada que quiera volver me acostumbro a lo que he sido después de aprender a per...