🐾 Entre Patas y Palabras
– Saddam
Había algo en su postura que no pedía permiso,
ni tampoco perdón.
Saddam no se sentaba, se plantaba.
Como quien sabe que su lugar no se discute, se honra.
La sombra jugaba con su silueta,
pero él, firme, iluminaba con su sola presencia.
Miraba al frente, pero siempre pendiente de ti.
Porque hay perros que obedecen,
y hay otros que protegen incluso cuando no se les pide.
Saddam era de esos.
No fue mascota. Fue centinela, fue compañero.
Y sobre todo, fue ley silenciosa en cada paso que diste.
Trovador del Alba

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