sábado, 11 de abril de 2026

 

A veces aún te extraño

Hay días que pasan sin ruido
sin nada que quiera volver
me acostumbro a lo que he sido
después de aprender a perder

Guardo tu nombre en silencio
como quien ya lo entendió
no todo lo que fue cierto
tenía que quedarse en voz

 

Y no es que quiera buscarte
ni cambiar lo que ya fue
solo hay cosas en el aire
que me llevan otra vez

 

A veces aún te extraño
no como antes, no igual
es más como un eco lejano
que no termina de callar

No es que duela demasiado
ni que me haga regresar
pero hay partes de mi vida
que contigo se van

 

Aprendí a cerrar las puertas
sin hacerlas rechinar
a dejar que algunas historias
no tengan final

Y aunque todo sigue en orden
y la vida sigue bien
hay momentos que se rompen
sin saber por qué

 

Y no es que quiera encontrarte
ni volver a comenzar
pero hay noches que tu nombre
se me escapa sin llamar

A veces aún te extraño
no como antes, no igual
es más como un eco lejano
que no termina de callar

No es que duela demasiado
ni que me haga regresar
pero hay partes de mi vida
que contigo se van

No es amor lo que me queda
ni tampoco soledad
es algo entre los recuerdos
y lo que no volverá

A veces aún te extraño
cuando todo está en paz
cuando nadie me pregunta
y no tengo que explicar

No te busco, no te llamo
no te intento regresar
pero hay algo de tu historia
que aún se queda en mi lugar

Trovador del Alba

 

“Lo que nunca te dije”

Te tuve enfrente tantas veces
y nunca supe cómo entrar
había tanto entre mis manos
y todo se me fue al callar

No fue falta de querer
fue miedo de perderte
antes de empezar

Y esto es lo que nunca te dije
cuando aún podías escuchar
que en medio de todo el ruido
eras lo único en verdad

Que aprendí tarde a sentirte
cuando ya no estabas más
y hoy cargo lo que no dije
como una forma de amar

Te vi partir sin hacer ruido
como quien ya lo entendió
y yo fingiendo que era el tiempo
lo que en realidad fui yo

 

No todas las historias fallan por falta de amor
a veces fallan por falta de voz

 

Y esto es lo que nunca te dije
aunque ya no sirva hablar
hay silencios que se quedan
aunque uno quiera olvidar

 Trovador del Alba

martes, 7 de abril de 2026

 

A quien me quiere…

A quien me quiere…
solo le pediría que me mire de verdad,
incluso cuando no sé explicarme.

Porque hay días en los que las palabras no alcanzan.
En los que uno siente demasiado
y no sabe por dónde empezar a decirlo.
Días en los que lo que duele
no tiene nombre,
y lo que pesa
no cabe en una conversación.

No es falta de confianza.
Es, a veces, falta de claridad.
Es estar habitado por algo
que todavía no entiendo del todo.

Por eso, a quien me quiere,
no le pediría respuestas,
ni soluciones inmediatas,
ni siquiera que comprenda todo.

Le pediría algo más difícil:
paciencia.
Presencia.
Una mirada que no juzgue
ni se impaciente
cuando me quedo en silencio.

Porque hay silencios que no son distancia,
son proceso.
Hay pausas que no son ausencia,
son intento.
Y hay momentos en los que uno
no necesita que lo arreglen,
sino que lo acompañen.

A quien me quiere,
le pediría que no confunda mi confusión con lejanía,
ni mi silencio con desinterés.

Que entienda que, a veces,
estoy tratando de volver a mí
para poder volver mejor a los demás.

Y si puede,
que se quede un poco más.
Sin exigir claridad inmediata.
Sin pedir versiones ordenadas de lo que siento.

Solo quedarse.
Mirar.
Sostener.

Porque hay formas de amor
que no se dicen…
se reconocen.

Y en ese reconocimiento,
uno empieza, poco a poco,
a entenderse también.

 Trovador del Alba

domingo, 29 de marzo de 2026

 


Todo empezó con un “cuéntame…”

No fue planeado.
Ni buscado.
Ni siquiera probable.

Dos caminos que ya se habían dado por cerrados
se cruzaron en un lugar cualquiera,
a una hora cualquiera,
como si la vida no hubiera terminado de acomodar las cosas.

Nos miramos con esa mezcla incómoda
de reconocimiento y distancia.
Como quien ve un lugar que alguna vez fue casa.

—Cuéntame… —dijiste.

Y en esa palabra cabía todo:
los años que no estuvimos,
las versiones que fuimos sin el otro,
las preguntas que nunca se hicieron
y las respuestas que llegaron tarde.

Hablamos de lo evidente:
trabajo, rutinas, cambios.
Pero lo importante iba por debajo,
como esas corrientes que no se ven
y, sin embargo, mueven todo.

En algún momento nos reímos.
Y ahí supe que no todo se había perdido.

No hubo promesas.
No hubo intentos de reconstruir lo que fue.
Solo ese instante suspendido
en el que entendimos algo en silencio:

Hay historias que no regresan,
pero tampoco se van.

Nos despedimos sin dramatismo.
Como quien cierra un libro
que nunca dejó de estar abierto.

Y al irme, pensé
que a veces la vida no te devuelve a alguien
para quedarte,
sino para recordarte
quién fuiste…
y todo lo que aún eres capaz de sentir.

Trovador del Alba

sábado, 21 de marzo de 2026

 

Cuando tus problemas terrenales están por terminar

Cuando tus problemas terrenales están por terminar,
no suena ninguna alarma.

No hay aviso.
No hay reunión pendiente.
No hay última oportunidad agendada en el calendario.

Solo hay silencio.

Ese silencio que no habías escuchado
porque siempre estabas resolviendo algo,
corriendo detrás de algo,
preocupado por lo que parecía urgente.

Y de pronto, todo eso pierde peso.

Las deudas ya no importan.
Las discusiones se vuelven pequeñas.
Las pendientes… irrelevantes.

Lo que queda es otra cosa.

Los rostros.
Las manos que sostuviste —o no.
Las palabras que dijiste…
y las que guardaste.

Ahí es donde cambia todo.

Porque entiendes que la vida
no era lo que cargabas,
sino lo que dejabas en otros.

Y entonces, con una claridad que duele,
descubres que el verdadero problema
nunca fue lo que te preocupaba…

sino lo que no te atreviste a vivir

Trovador del Alba

 


Algún día

Algún día
no seremos urgencia,
ni pendiente,
ni voz en el teléfono de alguien más.

Seremos apenas un nombre
que alguien intenta recordar
sin estar seguro.

Tal vez una foto
guardada en un cajón
que ya nadie abre.

O quizá ni eso.

Porque el olvido
no llega de golpe.
Llega despacio,
como quien apaga una casa
habitación por habitación.

Y un día, sin aviso,
nadie vuelve a encender la luz.

Entonces uno entiende
—demasiado tarde—
que lo importante nunca fue quedarse,
sino haber sido presencia
en la vida de alguien.

Haber tocado.
Haber sostenido.
Haber amado.

Porque si algo sobrevive al olvido,
no es el nombre.

Es lo que hicimos sentir.


Trovador del Alba

domingo, 15 de febrero de 2026

 


 

“Cuando la Ciudad Guarda Silencio”

La ciudad no cambia.

Sigue encendiendo sus luces, empujando sus horarios, cruzando pasos que no se miran.

Lo que cambia es la manera en que la camino.

Después de estas historias entendí que no necesito huir del ruido para encontrar lo sagrado.
Que no hace falta subir montañas cuando el milagro cabe en una esquina.
Que Dios no espera lejos: espera aquí.

En la banqueta donde me detuve.
En la ventana que dejó entrar la luz.
En la puerta que imaginé abrir algún día.
En la ciudad que solo veo por dentro.

Nada extraordinario ocurrió.
No se partieron los cielos.
No hubo respuestas definitivas.

Solo aprendí a mirar.

Y cuando uno aprende a mirar, la ciudad deja de ser tránsito y se vuelve territorio.
Deja de ser paisaje y se vuelve espejo.
Deja de ser ruido y se vuelve llamada.

Tal vez eso sea la fe en tiempos urbanos:
caminar sabiendo que, aunque no siempre lo note,
hay Alguien que me encuentra incluso cuando creo que solo estoy pasando.

La ciudad sigue.
Yo también.

Pero ahora sé que no camino solo.

Trovador del Alba

  A veces aún te extraño Hay días que pasan sin ruido sin nada que quiera volver me acostumbro a lo que he sido después de aprender a per...