domingo, 29 de marzo de 2026

 


Todo empezó con un “cuéntame…”

No fue planeado.
Ni buscado.
Ni siquiera probable.

Dos caminos que ya se habían dado por cerrados
se cruzaron en un lugar cualquiera,
a una hora cualquiera,
como si la vida no hubiera terminado de acomodar las cosas.

Nos miramos con esa mezcla incómoda
de reconocimiento y distancia.
Como quien ve un lugar que alguna vez fue casa.

—Cuéntame… —dijiste.

Y en esa palabra cabía todo:
los años que no estuvimos,
las versiones que fuimos sin el otro,
las preguntas que nunca se hicieron
y las respuestas que llegaron tarde.

Hablamos de lo evidente:
trabajo, rutinas, cambios.
Pero lo importante iba por debajo,
como esas corrientes que no se ven
y, sin embargo, mueven todo.

En algún momento nos reímos.
Y ahí supe que no todo se había perdido.

No hubo promesas.
No hubo intentos de reconstruir lo que fue.
Solo ese instante suspendido
en el que entendimos algo en silencio:

Hay historias que no regresan,
pero tampoco se van.

Nos despedimos sin dramatismo.
Como quien cierra un libro
que nunca dejó de estar abierto.

Y al irme, pensé
que a veces la vida no te devuelve a alguien
para quedarte,
sino para recordarte
quién fuiste…
y todo lo que aún eres capaz de sentir.

Trovador del Alba

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  A veces aún te extraño Hay días que pasan sin ruido sin nada que quiera volver me acostumbro a lo que he sido después de aprender a per...