Cuando tus problemas terrenales están por terminar
Cuando tus problemas terrenales están por terminar,
no suena ninguna alarma.
No hay aviso.
No hay reunión pendiente.
No hay última oportunidad agendada en el calendario.
Solo hay silencio.
Ese silencio que no habías escuchado
porque siempre estabas resolviendo algo,
corriendo detrás de algo,
preocupado por lo que parecía urgente.
Y de pronto, todo eso pierde peso.
Las deudas ya no importan.
Las discusiones se vuelven pequeñas.
Las pendientes… irrelevantes.
Lo que queda es otra cosa.
Los rostros.
Las manos que sostuviste —o no.
Las palabras que dijiste…
y las que guardaste.
Ahí es donde cambia todo.
Porque entiendes que la vida
no era lo que cargabas,
sino lo que dejabas en otros.
Y entonces, con una claridad que duele,
descubres que el verdadero problema
nunca fue lo que te preocupaba…
sino lo que no te atreviste a vivir
Trovador del Alba
No hay comentarios.:
Publicar un comentario