domingo, 18 de mayo de 2025

 


Juramento del Inquebrantable

Ni muerto,
ni herido,
ni de tus enemigos vencido.

Porque quien guarda la fe en su pecho
lleva la cruz en la carne y en el alma,
y aunque el acero le atraviese,
no claudica.

Quien camina por la noche
sin temer la sombra,
sabe que la luz no se apaga,
aunque el mundo se derrumbe.

Y si caes,
que no sea por temor,
sino por amor entregado.

Y si luchas,
que no sea por gloria,
sino por justicia.

Y si mueres,
que tu muerte sea testimonio,
porque los templarios no perecen:
se siembran.

Ni muerto,
ni herido,
ni de tus enemigos vencido.

Porque aquel que vive con honor,
vive para siempre.

Trovador del Alba

viernes, 16 de mayo de 2025

 




Una dulce tentación

Hay miradas que no se planean, pero se quedan.
Y hay momentos que, aunque pasen rápido, se sienten como hogar.

En esta foto no hay filtros ni discursos:
solo el lenguaje silencioso de dos que se reconocen.
Él, con esa mezcla de ternura y firmeza que abraza sin invadir.
Ella, con esa risa que rompe el tiempo y esa forma de recargarse que dice: “aquí estoy bien”.

Dicen que las redes nos mantienen cerca,
pero hay fotos como esta que nos recuerdan que, a veces, la cercanía no se mide en kilómetros ni en likes, sino en la memoria de un roce, una charla y una complicidad que se repite, aunque sea en silencio.

Y sí… hay tentaciones que no destruyen.
Hay dulzuras que no empalagan.
Y hay personas que, sin prometer nada, se quedan.

Trovador del alba 

lunes, 5 de mayo de 2025

 



Me recosté en el tiempo...
y el reloj se rindió.
Ahora soy yo quien da las vueltas,
sin prisa, sin permiso,
con flores en el alma
y sombrero de domingo.


Trovador del Alba 

 


Entre el cristal y la plaza,
se filtra la vida:
a sorbos, a pasos, a miradas.
Y uno se pregunta...
¿será el vino quien observa,
o somos nosotros dentro de la copa?


Trovador del Alba

 

Hay quienes esperan alas del cielo...
y hay quienes se las forjan en la vida.
Ella no posa: afirma. No finge: brilla.
Donde pisa, florece. Donde está, eleva.

Trovador del alba

sábado, 3 de mayo de 2025

 



monólogo íntimo, inspirado en la crudeza emocional de "Para vivir", con el eco de una voz que habla desde el abismo de lo que fue amor... y se volvió todo:


Monólogo: "Para seguir respirando"

No sé muy bien en qué momento me perdí.
Tal vez fue la primera vez que me callé lo que dolía,
o cuando empecé a esperarte sin preguntar si venías.

Te di lo que era, lo que soñaba, lo que temía.
Hasta lo que no tenía.
Me fui quedando sin voz,
sin fuerza, sin nombre.
Pero con una sonrisa,
siempre esa maldita sonrisa que usaba para no romperme frente a ti.

He aprendido a fingir que duermo,
a tragarme el llanto con la almohada,
a contar los silencios como si fueran palabras.

Me hice de hierro para no llorar.
Y aún así, cada noche me derrumbo por dentro.
Porque no se puede vivir a medias
cuando uno lo ha entregado todo.

Me inventé verdades para no aceptar que tú ya no estabas,
que quizás nunca estuviste como yo estuve.
Que te amé tanto
que me olvidé de mí.

¿Y ahora qué?
¿Quién soy sin ti?
¿Cómo se vive sin ese latido que ya no me pertenece?
¿Cómo se respira si la costumbre era respirar contigo?

Solo sé que sigo aquí.
Desnuda.
Rota.
Pero viva.

Aunque ya no sepa muy bien...
para qué.


Trovador del Alva

 



En medio del polvo, la violencia que no cesa y los sueños que parecen marchitos, México sigue andando. No como país perfecto, sino como pueblo que resiste, canta y recuerda. Esta letra nace del cruce entre la poesía de Silvio Rodríguez, la lucidez de Pablo Milanés y la ternura militante de Joan Manuel Serrat. Pero también nace del aquí y el ahora: de los desaparecidos sin tumba, de los jóvenes sin futuro prometido, de las madres que buscan, de los que aún creen que la palabra puede encender lo que la injusticia apagó.

"Andamos México" no es solo un canto. Es un acto de memoria, una declaración de dignidad, una forma de hacer camino al cantar.
Porque incluso en este país convulsionado, cantar es resistir, y resistir es seguir vivos.

 

 "Andamos México"

Todo pasa, todo queda,
pero lo nuestro es andar,
con la tierra bajo fuego
y el miedo como señal.

Caminamos entre ruinas
que disfrazan de progreso,
nos prometen democracia
pero huele a viejo preso.

Nos dejaron los abuelos
un país lleno de flores,
y hoy sembramos la esperanza
en jardines sin colores.

No buscamos los aplausos
ni portadas ni discursos,
pero sí una patria viva
sin fusiles en los cursos.

Hay quien canta desde el odio,
hay quien grita desde el oro,
nosotros traemos el polvo
y una guitarra en el hombro.

Cantaremos a los muertos
que no tienen su lugar,
a los vivos que resisten
y se niegan a callar.

No sabemos si veremos
la justicia florecer,
pero el canto va delante
como el río hacia el saber.

Y si al fin nos borra el tiempo,
y si el plomo es el final,
queda el paso, queda el eco...
queda el canto:
nuestra señal.


Trovador del Alba 

 

 



"Carta para cuando ya no estés"

Ojalá pudiera explicarte lo que fue amarte en medio de una revolución.
Tú eras eso: una revolución.
Tu risa, tus ideas, tu cuerpo desnudo de miedo y tus palabras llenas de futuro.

Había tardes en que hablábamos de cambiar el mundo,
y otras en las que simplemente nos mirábamos sin hablarnos,
porque ya el amor era bastante batalla.

Pero te fuiste. O algo más sutil: dejaste de estar, incluso cuando seguías allí.
Y en ese breve espacio en que no estabas, se me coló la tristeza como niebla entre los huesos.
No era tu cuerpo, lo que extrañaba —aunque lo soñaba—
era tu latido.
Ese pulso que daba ritmo a mis días, ese temblor tuyo que me hacía humano.

Ahora camino por ciudades ajenas, lleno de libros y silencios,
y aún no puedo resignarme.
Hay días en que gritó tu nombre en la memoria como si eso cambiara algo.
Otros, simplemente, deseo que no vuelvas,
que no me mires, que no existas...
Ojalá.

Pero sería mentira.
Porque lo cierto es que si el mundo aún gira para mí,
es porque hubo un tiempo —tal vez el mejor—
en el que tú y yo creímos que el amor podía ser trinchera, poema y bandera.
Y eso...
eso no se olvida.

Trovador del Alva (recordando la Trova…)

 

Carta que nunca te llegará

No sé por qué escribo esto. Tal vez para no olvidarlo. Tal vez para volver a ese momento en el que todo fue simple... y definitivo.

Aquel día tomaste de mi copa. No dijiste nada. Solo lo hiciste, como si el vino llevara tu nombre, como si el gesto fuera parte de un antiguo ritual entre nosotros, aunque apenas nos conociéramos. Me miraste de reojo mientras el cristal tocaba tus labios. Y yo... yo no supe si sonreír, huir o arrodillarme.

No fue el vino. Fuiste tú. Tu forma de tomar lo que quieres con una mezcla de inocencia y certeza. Y yo ahí, con el corazón en pausa, viendo cómo bebías de mi copa sin darte cuenta de que también estabas bebiéndote mi cordura.

Nunca hablamos de eso. Fue un instante sin guion, sin explicación. Pero desde entonces, cada sorbo que doy me sabe un poco a ti. A la manera en que entraste, suave, sin pedir permiso, y dejaste una grieta que todavía no quiero cerrar.

No espero respuesta. No espero que lo recuerdes. Solo quería escribirlo. Guardarlo en palabras para que no se disuelva del todo.

Porque ese día no brindamos...
pero igual fue el inicio de algo que aún no sé cómo nombrar.

Tuyo,
como aquella copa.


Trovador del Alba ... a mi niña Arcoíris

 





Ella tomó de mi copa,
sin preguntar, como si el vino
hubiera estado esperándola.
Yo no dije nada.
Solo la miré beber
y supe que ya no había regreso.

Porque hay gestos que sellan pactos
sin necesidad de palabras.
Y en ese instante,
mientras sus labios rozaban el borde
que aún llevaba mi aliento,
yo también la bebí entera,
sin tocarla.

Trovador del Alba 

 

"El cielo debe haberte enviado"

Te vi cruzar las vías con la lluvia detrás y el sol en la mirada. Eran las siete con algo, justo cuando el tren aún no asoma, pero ya se presiente. Llevabas una bufanda empapada y los zapatos en la mano, como si el asfalto no doliera.

Yo estaba ahí por rutina, como siempre: huyendo de algo sin nombre, esperando que el metal del tren raspara también los pensamientos. Y entonces, tú. Detenida a medio cruce, mirando hacia mí, o quizás más allá, como si reconocieras algo invisible entre nosotros.

Fue un segundo eterno. Me sonreíste —no como quien saluda, sino como quien acepta una certeza— y seguiste caminando. Nunca supe tu nombre. Pero desde ese día cambié de andén, de ropa, de ruta... de rumbo. Dejé de correr.

A veces vuelvo ahí, bajo la misma lluvia, con la esperanza absurda de que lo imposible se repita. A veces creo verte en otras caras, en reflejos de ventanas. Otras veces me convenzo de que sólo fui testigo de una señal, no de una persona.

Pero siempre, siempre que cruzo las vías y el cielo amenaza tormenta, me acuerdo de ti.

Y no puedo evitar pensarlo de nuevo:

El cielo debió haberte enviado.


Trovador del Alba 

jueves, 1 de mayo de 2025

 



🎸 "Sube el tono"

Microficción para A Tientas de Palabras

Cuando no supo más de ella, no preguntó.
No porque no quisiera...
sino porque ya sabía que las respuestas duelen más cuando se buscan.

Guardó su número en una carpeta llamada "casi".
Y esa noche, en el auto,
puso en loop la canción que ella siempre cantaba bajito,
esa que decía Don't Stop Believin'
como si creyera más de lo que admitía.

Subió el volumen.
No para llamar su atención.
Sino para que la ausencia no sonara tan fuerte.

Trovador del Alba 

 




🌧️ Reflexión personal: "Ganas que caen como gotas"

Me detuve frente a un charco.
No era profundo, pero parecía guardar más de lo que mostraba.

Las gotas caían una tras otra,
como esas ganas que uno guarda cuando no dice lo que siente.
Cada golpe en el agua sonaba como un "te hubiera dicho",
como un "si tan solo..."

Y pensé en eso que escribió alguien:
que uno puede seguir pretendiendo que no pasó nada,
seguir huyendo...
o atreverse a aceptar que lo que sentimos, aunque duela, nos está pidiendo nacer.

Yo también he dejado que la distancia hable por mí.
He callado verdades que me hacían temblar.
Pero hoy, bajo esta lluvia que no pregunta ni avisa,
me descubro con ganas de saber
si esta vez el amor
podría quedarme justo a la medida.

Trovador del Alba 

 





 "La persona indicada, el momento equivocado"

A veces no es falta de amor.
Es falta de tiempo,
de circunstancias,
de coincidencias valientes.

La vida te presenta a alguien
que encaja como si el alma la recordara...
pero las agendas están rotas,
las decisiones tomadas,
los caminos encrucijados.

No se trata de dejar de sentir,
sino de aprender a sostener ese sentimiento
como se sostiene una vela encendida bajo la lluvia:
sin esperar que alumbre el mundo,
pero sin querer apagarla tampoco.

Trovador del Alba 

  A veces aún te extraño Hay días que pasan sin ruido sin nada que quiera volver me acostumbro a lo que he sido después de aprender a per...