sábado, 3 de mayo de 2025

 

Carta que nunca te llegará

No sé por qué escribo esto. Tal vez para no olvidarlo. Tal vez para volver a ese momento en el que todo fue simple... y definitivo.

Aquel día tomaste de mi copa. No dijiste nada. Solo lo hiciste, como si el vino llevara tu nombre, como si el gesto fuera parte de un antiguo ritual entre nosotros, aunque apenas nos conociéramos. Me miraste de reojo mientras el cristal tocaba tus labios. Y yo... yo no supe si sonreír, huir o arrodillarme.

No fue el vino. Fuiste tú. Tu forma de tomar lo que quieres con una mezcla de inocencia y certeza. Y yo ahí, con el corazón en pausa, viendo cómo bebías de mi copa sin darte cuenta de que también estabas bebiéndote mi cordura.

Nunca hablamos de eso. Fue un instante sin guion, sin explicación. Pero desde entonces, cada sorbo que doy me sabe un poco a ti. A la manera en que entraste, suave, sin pedir permiso, y dejaste una grieta que todavía no quiero cerrar.

No espero respuesta. No espero que lo recuerdes. Solo quería escribirlo. Guardarlo en palabras para que no se disuelva del todo.

Porque ese día no brindamos...
pero igual fue el inicio de algo que aún no sé cómo nombrar.

Tuyo,
como aquella copa.


Trovador del Alba ... a mi niña Arcoíris

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