"Carta para cuando ya no estés"
Ojalá pudiera explicarte lo que fue amarte en medio de una
revolución.
Tú eras eso: una revolución.
Tu risa, tus ideas, tu cuerpo desnudo de miedo y tus palabras llenas de futuro.
Había tardes en que hablábamos de cambiar el mundo,
y otras en las que simplemente nos mirábamos sin hablarnos,
porque ya el amor era bastante batalla.
Pero te fuiste. O algo más sutil: dejaste de estar,
incluso cuando seguías allí.
Y en ese breve espacio en que no estabas, se me coló la tristeza como
niebla entre los huesos.
No era tu cuerpo, lo que extrañaba —aunque lo soñaba—
era tu latido.
Ese pulso que daba ritmo a mis días, ese temblor tuyo que me hacía humano.
Ahora camino por ciudades ajenas, lleno de libros y
silencios,
y aún no puedo resignarme.
Hay días en que gritó tu nombre en la memoria como si eso cambiara algo.
Otros, simplemente, deseo que no vuelvas,
que no me mires, que no existas...
Ojalá.
Pero sería mentira.
Porque lo cierto es que si el mundo aún gira para mí,
es porque hubo un tiempo —tal vez el mejor—
en el que tú y yo creímos que el amor podía ser trinchera, poema y bandera.
Y eso...
eso no se olvida.
Trovador del Alva (recordando la Trova…)

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