En medio del polvo, la violencia que no cesa y los sueños
que parecen marchitos, México sigue andando. No como país perfecto, sino como
pueblo que resiste, canta y recuerda. Esta letra nace del cruce entre la poesía
de Silvio Rodríguez, la lucidez de Pablo Milanés y la ternura militante de Joan
Manuel Serrat. Pero también nace del aquí y el ahora: de los desaparecidos sin
tumba, de los jóvenes sin futuro prometido, de las madres que buscan, de los
que aún creen que la palabra puede encender lo que la injusticia apagó.
"Andamos México" no es solo un canto. Es un
acto de memoria, una declaración de dignidad, una forma de hacer camino al
cantar.
Porque incluso en este país convulsionado, cantar es resistir, y resistir es
seguir vivos.
"Andamos México"
Todo pasa, todo queda,
pero lo nuestro es andar,
con la tierra bajo fuego
y el miedo como señal.
Caminamos entre ruinas
que disfrazan de progreso,
nos prometen democracia
pero huele a viejo preso.
Nos dejaron los abuelos
un país lleno de flores,
y hoy sembramos la esperanza
en jardines sin colores.
No buscamos los aplausos
ni portadas ni discursos,
pero sí una patria viva
sin fusiles en los cursos.
Hay quien canta desde el odio,
hay quien grita desde el oro,
nosotros traemos el polvo
y una guitarra en el hombro.
Cantaremos a los muertos
que no tienen su lugar,
a los vivos que resisten
y se niegan a callar.
No sabemos si veremos
la justicia florecer,
pero el canto va delante
como el río hacia el saber.
Y si al fin nos borra el tiempo,
y si el plomo es el final,
queda el paso, queda el eco...
queda el canto:
nuestra señal.
Trovador del Alba
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