Una dulce tentación
Hay miradas que no se planean, pero se quedan.
Y hay momentos que, aunque pasen rápido, se sienten como hogar.
En esta foto no hay filtros ni discursos:
solo el lenguaje silencioso de dos que se reconocen.
Él, con esa mezcla de ternura y firmeza que abraza sin invadir.
Ella, con esa risa que rompe el tiempo y esa forma de recargarse que dice: “aquí
estoy bien”.
Dicen que las redes nos mantienen cerca,
pero hay fotos como esta que nos recuerdan que, a veces, la cercanía no se
mide en kilómetros ni en likes, sino en la memoria de un roce, una charla y una
complicidad que se repite, aunque sea en silencio.
Y sí… hay tentaciones que no destruyen.
Hay dulzuras que no empalagan.
Y hay personas que, sin prometer nada, se quedan.
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