sábado, 3 de mayo de 2025

 

"El cielo debe haberte enviado"

Te vi cruzar las vías con la lluvia detrás y el sol en la mirada. Eran las siete con algo, justo cuando el tren aún no asoma, pero ya se presiente. Llevabas una bufanda empapada y los zapatos en la mano, como si el asfalto no doliera.

Yo estaba ahí por rutina, como siempre: huyendo de algo sin nombre, esperando que el metal del tren raspara también los pensamientos. Y entonces, tú. Detenida a medio cruce, mirando hacia mí, o quizás más allá, como si reconocieras algo invisible entre nosotros.

Fue un segundo eterno. Me sonreíste —no como quien saluda, sino como quien acepta una certeza— y seguiste caminando. Nunca supe tu nombre. Pero desde ese día cambié de andén, de ropa, de ruta... de rumbo. Dejé de correr.

A veces vuelvo ahí, bajo la misma lluvia, con la esperanza absurda de que lo imposible se repita. A veces creo verte en otras caras, en reflejos de ventanas. Otras veces me convenzo de que sólo fui testigo de una señal, no de una persona.

Pero siempre, siempre que cruzo las vías y el cielo amenaza tormenta, me acuerdo de ti.

Y no puedo evitar pensarlo de nuevo:

El cielo debió haberte enviado.


Trovador del Alba 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  A veces aún te extraño Hay días que pasan sin ruido sin nada que quiera volver me acostumbro a lo que he sido después de aprender a per...