jueves, 10 de abril de 2025

 







🐾 Entre Patas y Palabras

 Saddam y Yo

 

No hacía falta gritar.

La orden flotó en el aire, y él ya sabía qué hacer.

Un gesto, una mirada, una intención clara:

y el salto no fue obediencia, fue complicidad.

 

Porque entrenar no es domar.

Es crear un lenguaje sin ruido,

donde el respeto se construye con paciencia,

y la lealtad se mide en segundos de atención plena.

 

Yo apunté con el dedo.

Saddam respondió con el alma.


Trovador del Alva

 

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