🐾 Entre Patas y Palabras
Confianza sin palabras
La niña se sentó sin miedo junto al gigante.
No lo medía por su tamaño, sino por su alma.
Su manita descansó sobre el lomo del guardián,
como si supiera —sin que nadie se lo dijera—
que la fuerza más noble es la que se deja tocar.
Él, el centinela de cuatro patas,
no necesitaba mirar a los lados.
Sabía que mientras ella estuviera ahí,
el mundo estaba en orden.
No ladró, no gruñó, no se movió.
Solo estuvo.
Y en ese "estar"
se dijeron todo lo que hacía falta.
Trovador del Alba
No hay comentarios.:
Publicar un comentario