“Entre Fosas y Esperanzas”
Epílogo — Semillas que resisten
Este texto final cierra el viaje emocional de Entre fosas y
esperanzas como un acto de resistencia colectiva: no es un adiós, sino un
compromiso renovado con la memoria y la búsqueda de justicia. Después de
atravesar el dolor de la desaparición, la deshumanización y la lenta
reconstrucción del sobreviviente, el epílogo reúne todas esas voces dispersas
para transformar el dolor en semillas de cambio. Sirve como pacto con quienes
siguen buscando —madres, familias, sobrevivientes— y con el lector, invitándolo
a no olvidar, a no normalizar el horror, sino a mantener viva la urgencia de
nombrar lo que fue silenciado y a alimentar la esperanza que brota incluso en
la tierra más árida.
Aquí, donde el polvo guarda historias rotas
y las cenizas aún duermen en el aire,
cerramos el círculo de voces y heridas.
No hay adiós definitivo entre fosas y esperanzas:
cada verso es semilla que brota en la memoria,
un latido persistente contra el silencio.
Sobrevivimos al fuego, al olvido impuesto,
con la urgencia de nombrar lo que nunca quiso ser nombrado.
Nuestros pasos quedan impresos en este camino
—huellas que desafían la sombra—
hasta que la tierra devuelva todo lo que le fue arrebatado.
Que este cierre sea un pacto:
seguir buscando, seguir viviendo, seguir floreciendo.
Trovador del Alba (marzo 2025)

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