viernes, 21 de noviembre de 2025

 

Nosotros, los de antes, ya no somos los mismos

Hay frases que se quedan alojadas en algún rincón del alma, como si esperaran pacientemente el momento exacto para hacerse verdad.

Esta es una de ellas.

“Nosotros, los de antes, ya no somos los mismos”.

Y no lo decimos con nostalgia amarga, sino con la claridad de quien ha sobrevivido a sus propios inviernos.

Porque no, ya no somos quienes fuimos.
Han cambiado las manos, el pulso, los silencios.
Han cambiado las prioridades, los dolores y hasta la manera en que entendemos el amor.
Hoy sabemos que algunas pérdidas no se llenan, solo se acomodan.
Y que algunas alegrías, aunque breves, dejan luz suficiente para seguir caminando.

Los de antes soñaban distinto.
Caminaban más rápido, creían saberlo todo, buscaban respuestas afuera.
Los de ahora aprendimos que la paciencia también es una forma de amor, que la calma es un lugar seguro, y que volver a empezar no es un fracaso, sino una madurez que antes no nos cabía en el pecho.

Los de antes querían llegar.
Los de ahora entendemos que también se vale detenerse.
Mirar.
Respirar.
Agradecer.

No somos los mismos… y está bien.
Porque cambiar no siempre es perder: a veces es reencontrarse.
A veces es descubrir que todavía queda algo de fuego, aun cuando la vida sopló fuerte.
A veces es mirar hacia atrás y abrazar, sin rencor, a quien fuimos… para soltarlo, por fin.

Hoy, a tientas —como siempre— seguimos avanzando.
Con más cicatrices, sí, pero también con más verdad.
Y si esto es cambiar, entonces que siga cambiando el alma, aunque duela un poco, aunque cueste, aunque el mundo no lo entienda.

Porque nosotros los de antes ya no somos los mismos…
y quizás —solo quizás— ahora somos un poco más nosotros.


Trovador del Alva

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

  A veces aún te extraño Hay días que pasan sin ruido sin nada que quiera volver me acostumbro a lo que he sido después de aprender a per...