Quizás no fue coincidencia
Quizás no fue coincidencia que aparecieras justo cuando mis
días estaban aprendiendo a caminar sin prisa.
Cuando por fin entendía que la soledad también es maestra,
y que el corazón, aunque cansado, todavía tenía sitio para un respiro nuevo.
Quizás no fue coincidencia que tu risa se colara entre mis
dudas,
que tu voz tuviera el mismo sonido que mi calma,
o que tu presencia —sin prometer nada—
pareciera recordar un lugar que yo no sabía que extrañaba.
A veces la vida acomoda piezas sin avisar,
como si un arquitecto silencioso estuviera diseñando encuentros
que solo se entienden después.
Como si Dios jugara a dejar pistas en forma de miradas,
sin obligarnos a tomarlas,
pero tampoco permitiendo que las ignoremos del todo.
Quizás no fue coincidencia que tu “hola” llegara el día
exacto,
en la hora justa,
con la luz precisa.
Quizás no fue coincidencia que yo, sin buscar nada,
me encontrara contigo.
O tal vez —solo tal vez—
las coincidencias son la manera elegante
que tiene el destino de no asustarnos.
Y tú… tú llegaste así,
como quien toca la puerta sin hacer ruido,
pero trae una historia entera escondida en los bolsillos.
Quizás no fue coincidencia.
Quizás era tiempo.
Quizás eras tú.
Trovador del Alba
No hay comentarios.:
Publicar un comentario